![]() |
| Certificación energética particulares |
La certificación energética de la vivienda informa de la cantidad de energía que consume un
edificio y el dióxido de carbono que se emite. De esta forma los compradores o
quienes van a alquilar el inmueble pueden saber la eficiencia energética de los
edificios. Esta catalogación, parecida a la de los nuevos electrodomésticos, va
desde la G (poco eficiente) hasta la A (muy eficiente).
El certificado energético es necesario para propietarios que
quieran vender o alquilar sus viviendas y para aquellos que quieran solicitar
ayudas o subvenciones para realizar obras de rehabilitación. Los edificios
construidos después de 2007 ya tienen la certificación energética incluida. En
los anteriores, los propietarios o promotores deberán contratar a una empresa
de certificación para obtener esta catalogación.
La certificación
energética de la vivienda tiene ventajas tanto para los propietarios como
para los usuarios de los edificios. Por una parte, para el dueño del edificio
supone un valor añadido a la hora de ponerlo en el mercado: cuanto mejor sea la
clasificación, más fácil será su venta o alquiler. Además, los inmuebles en los
que se hagan reforma para mejorar la eficiencia energética aumentarán su valor
patrimonial.
Para los usuarios del edificio supone una garantía a la hora
de utilizarlo ya que le dará una idea del consumo energético al que tendrá que
hacer frente. Además, una catalogación buena servirá para hacer una estimación
más aproximada del confort y la calidad de vida que podrá disfrutar en ese
edificio. Y además contará con la seguridad de habitar una vivienda respetuosa
con el medio ambiente.
El certificado de
eficiencia energética mantiene su validez durante 10 años. Transcurrido
este tiempo tiene que ser renovado. Sin embargo, si se realizan obras que
afecten a la calificación puede renovarse antes, mejorando así su posición en
el mercado inmobiliario.
